Seguidamente se propuso a los asistentes formar grupos para los retos TISP: “Jugando con un paracaídas” y “Lanza malvaviscos”. El desafío del primer reto se concentra en el diseño y construcción de un paracaídas a partir de materiales de uso cotidiano. La meta es construir un paracaídas que sea capaz de soportar el peso de una arandela y descienda a la menor velocidad posible. El segundo reto tiene como finalidad explorar conceptos de ingeniería estructural, para la construcción de una catapulta con materiales limitados. El objetivo de esta lección es que los prototipos de catapultas diseñadas sean capaces de lanzar un proyectil (malvavisco) a la distancia más lejana posible.

En esta ocasión, los participantes del taller fueron niños y estudiantes universitarios de distintas carreras de ingeniería, formando así equipos con integrantes de diferentes edades. El desarrollo de esta actividad permitió a los estudiantes universitarios poner en práctica sus habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y gestión de tiempo. Así mismo y de manera muy fructífera, se consiguió que los niños exploren conceptos de ingeniería de una manera poco convencional y muy divertida, demostrando así que las ciencias, las matemáticas, la física e ingeniería no son aburridas si cambiamos el enfoque de enseñanza usado en escuelas y colegios en la actualidad.

